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Diario la Nación: Edición del 31 de julio de 2005 Estreno en Rosario

Les Luthiers tuvieron lleno total

Cumplieron con su habitual cábala al presentar "Los Premios Mastropiero"


ROSARIO.- Rito, cábala, costumbre. Ni siquiera ellos se ponen de acuerdo en cuanto a por qué lo hacen, pero, pase lo que pase, Les Luthiers estrenan en esta ciudad. Y eso fue lo que sucedió anteanoche cuando desembarcaron con "Los premios Mastropiero", su flamante espectáculo, en el coqueto escenario del Auditorio Fundación Astengo.

Un éxito, como era de esperar. Una vez más, el grupo se dio el gusto de actuar con el cartel de "localidades agotadas" colgado en la boletería del teatro. No bien el quinteto que integran Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich apareció en escena, fue recibido por una calurosa ovación, un guiño que los artistas sólo reciben mansamente de los públicos cómplices. Los espectadores rosarinos, que reconocen el privilegio que significa ser los únicos del interior del país que van a disfrutar este año de "Los premios Mastropiero" y, como si eso fuera poco, en primera audición, son fieles seguidores de Les Luthiers. Y es así porque conocen su estilo inteligente de hacer humor, lo disfrutan y, sobre todo, lo festejan efusivamente.

Desde el primer acorde, que insinuó una de esas melodías grandilocuentes características de las ceremonias de entrega de los premios hollywoodenses, la sala estalló en carcajadas al ver que el brillante sonido de clarines que escuchaba no era tal, sino, en verdad, el agudo chillido de un par de silbatos metálicos. Un gag naïf, pura cepa Les Luthiers, que confirmó que la magia del grupo sigue intacta. "Los premios Mastropiero" evoca las grandes fiestas de la farándula, como la de los Oscar o, más acá, la de los Martín Fierro, con sus tics habituales aumentados y reforzados. Bajo la lupa del humor, el repertorio clásico de estas ceremonias, con sus nominados, ganadores y discursos de ocasión, aparece como un catálogo de las miserias cotidianas del mundo del espectáculo. Mundstock y Rabinovich son los encargados de oficiar de maestros de ceremonia. Son ellos quienes presentan las ternas, entregan las estatuillas y ponen en marcha esa maquinaria incesante en la que se convierte este puñado de músicos cultos cuando salen a escena a hacer lo que más les gusta y que mejor hacen: poner a pensar a la gente con una sonrisa en los labios.

Ahí es cuando les llega el turno a las canciones, que en este espectáculo van siendo presentadas, a medida que avanza la entrega de premios, como las candidatas en el rubro mejor canción. Son temas de películas o programas de televisión, con ritmos caribeños, rockeros, tangueros o de bossa nova, y letras que se ríen de los motivos que abundan hoy la pantalla grande y chica. "Juana Isabel" desnuda con cadencia de merengue los excesos de los culebrones televisivos; "Los milagros de San Dádivo" revela con un coro clerical los intereses económicos que mueven a las iglesias electrónicas, y "Ella me engaña con otro" exalta en clave de tango las exageraciones en las que caen, en manos de libretistas apurados, los dramas románticos.

Para el final el grupo, que una vez más contó con la colaboración del "Negro" Fontanarrosa, se guarda la presentación de la última creación de Hugo Domínguez, el luthier de Les Luthiers, el alambique encantador, un instrumento informal que desempeña un papel decisivo en "Valdemar y el Hechicero", la comedia infantil que cierra el espectáculo y en la que presta su voz Norma Aleandro.

Pero eso no es todo, por supuesto. Hay también una obra "fuera de programa", una partitura de Johann Sebastian Mastropiero que con una visita a varios viejos conocidos del grupo corona el espectáculo y empuja al público a saltar de las butacas y a aplaudir de pie.

Ricardo Luque

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Diario la Nación: Edición del 31 de julio de 2005 Les Luthiers

En busca del galardón

Después de seis funciones en Rosario, el grupo presentará a partir de hoy, en el Gran Rex, su último espectáculo: "Los premios Mastropiero"


ROSARIO.- Les Luthiers está de regreso. Después de la inevitable visita a los "grandes éxitos", el grupo volvió a los escenarios con un nuevo espectáculo, "Los premios Mastropiero", que ofreció en seis funciones con localidades agotadas en esta ciudad, como preludio de la serie de presentaciones que ofrecerá, a partir de hoy, en el teatro Gran Rex. Por primera vez en su carrera, el conjunto que integran Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna y Carlos López Puccio estrenó un show que se desarrolla a partir de un mismo motivo: una entrega de premios que, como la de los Oscar o los Martín Fierro, reúne a los artistas y, como si fuera una familia en una fiesta de fin de año, revela sus virtudes y miserias.

"Por fortuna, pudimos cumplir la fantasía de brindar una puesta con un formato único, en lugar de trabajar a partir de una sucesión de sketches", comentó Mundstock en relación a la novedosa estructura de o "Los premios Mastropiero", y añadió: "Encontramos, en el marco de una gran ceremonia de entrega de premios, la posibilidad de montar una misma historia de principio a fin. Este formato integral es un pretexto para hacer humorismo más que una crítica a las premiaciones -aclaró-. No nos referimos a ninguna premiación en especial, pero como espectador me pasa que si me siento a ver la entrega de los Oscar me encuentro con un espectáculo muy bien hecho, pero si, en cambio, sintonizo los Martín Fierro, no me pasa lo mismo".

Como ya es una costumbre del grupo, "Los premios Mastropiero" se presentó, en carácter de estreno nacional, en Rosario. "Es lo que hicimos con los últimos diez espectáculos", contó Carlos Núñez Cortés, y en un intento de ensayar una explicación agregó: "Es casi un ritual; nos sentimos bien; vamos y venimos en coche y, sobre todo, nos tratan muy bien".

Una de las razones más importantes por las que el grupo estrena en esta ciudad es porque aquí vive Roberto Fontanarrosa, quien además de amigo es colaborador del grupo. A Les Luthiers tenerlo en la platea en el momento de pasar la prueba de fuego al mostrar un espectáculo nuevo les da la tranquilidad de saber que contarán con una crítica confiable.

"Siento una enorme admiración por el grupo y los voy a ver siempre, al punto de que muchas veces sé cómo terminan los chistes y me río igual", admitió Fontanarrosa, quien dese hace 20 años brinda su aporte creativo a Les Luthiers. "Les tengo un enorme cariño -siguió-, somos muy amigos y, por supuesto, que a mí me prestigia colaborar con ellos. Cómo será que en mi última visita a España, a donde viajé para participar de la presentación de una nueva edición de una antología de mis cuentos, me hacían dos preguntas: por qué me dicen Negro y cómo es mi relación con Les Luthiers, por supuesto, yo aproveché para chapear con mi amistad con el grupo", contó sonriente el creador de Inodoro Pereyra.

"Hace años que trabajamos juntos; nos aporta ideas, cuentos, chistes sueltos, un poco de todo", detalló Núñez Cortés, para dar una idea de cómo es la cocina del trabajo de Les Luthiers con Fontanarrosa, y enfatizó: "A menudo, cuando llega la hora del estreno, él no reconoce cuáles fueron sus chistes, porque en los ensayos les hacemos modificaciones que hacen que queden irreconocibles."

"Los premios Mastropiero" comienza con una pegadiza melodía que brilla con el inconfundible sonido del ya clásico latín o violín de lata. Desde el estrado, Mundstock y Rabinovich ofician de maestros de ceremonias y, a medida que anuncian a los nominados y ganadores del galardón, desfilan por el escenario los más bizarros personajes del mundo del espectáculo. "Tiene todo lo que tiene que tener una gran fiesta de entrega de premios, al estilo de los Oscar: ternas de nominados, ganadores, discursos y canciones premiadas, que son las que cantamos en escena", destacó Núñez Cortés, y adelantó: "Las obras que integran el programa son todas nuevas, pero eso no es todo; también hay una sorpresa, el estreno de un instrumento: el alambique encantador". La nueva creación de Hugo Domínguez, el luthier de Les Luthiers, aparece en "Valdemar y el hechicero", una comedia musical para niños que se representa al final de la entrega de premios. "Son copas que se tocan frotándolas, y botellas y bidones con líquidos que cuando se sumergen hacen sonar una lengüeta -dijo Mundstock-. Es enorme y se necesitan tres personas para tocarlo."

El proceso creativo que culminó con "Los premios Mastropiero" demandó cuatro años de intenso trabajo a lo largo de los cuales el grupo siguió con sus presentaciones en vivo. "Armar un espectáculo nuevo es un sueño que termina siendo una pesadilla", confesó Núñez Cortés, y explicó: "Es una labor engorrosa, a lo largo de la que suele haber diferencias, discusiones y diferentes puntos de vista. La primera sensación, que conocemos bien, es la angustia de no saber cómo vamos a hacer para superar el último espectáculo", reveló Mundstock, y afirmó: "Tratamos de ser fieles a lo que el público espera de nosotros y buscamos renovarnos sin perder la esencia. Pero la combinación exitosa de ambas cosas requiere un gran trabajo y mucha suerte. No hay nada más patético que intentar hacer humor y no lograrlo", señaló Núñez Cortés en un esfuerzo por dar una idea de los temores que se sienten cuando llega el día del estreno. "Vos podés hacer un drama o una comedia costumbrista -siguió-, pero tenés que mover a la risa, lo hacés o no. Entonces no se trata más que de la eficacia de la propuesta humorística". En "Los premios Mastropiero" el anhelo se cumple. El espectáculo es a la vez clásico y moderno. Desde los contrapuntos de Mundstock y Rabinovich, que evocan la desesperación de los presentadores por ser protagonistas, hasta la descarnada pintura que, con trazo seguro y sutil, van delineando de una farándula enceguecida por el éxito son típicamente Les Luthiers.

La lista de premios incluye joyas, como el rubro "mejor travesti", que encierran una mordaz crítica a la televisión, un medio que a los Les Luthiers siempre les despertó cierta desconfianza. "La televisión devora talento, demanda mucho material en poco tiempo, con muy poco ensayo y para grandes masas. Y nosotros, como es sabido, hacemos todo lo contrario", reflexionó Núñez Cortés. Si bien el humor del grupo le escapa a la coyuntura, inevitablemente la actualidad se filtra en sus espectáculos. "Antes Les Luthiers era más elitista porque hacíamos cosas que tuvieran que ver sólo con los conciertos, pero después abrimos el espectro", explicó Núñez Cortés, y remató: "No hacemos chistes con la última gansada que dijo un ministro, pero sí podemos hacer una obra sobre un ministro de un país imaginario." Así y todo, el humor de Les Luthiers no es elitista. Y "Los premios Mastropiero", con sus ritmos caribeños y sus ironías sobre el mundo del espectáculo, lo deja bien claro. "Hacemos humor para todos", insistió Mundstock, y concluyó: "Habrá quienes se queden con los chistes que tienen un componente intelectual y otros, con las parodias. No es humor de elite; es un producto del que disfruta mucha gente".

Por Ricardo Luque
De la Corresponsalía Rosario

Para agendar
Los premios Mastropiero , de Les Luthiers.


Gran Rex, Corrientes 959, viernes y sábados, a las 21.30, y domingos, a las 20.
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